Transparente
El término “transparente” en su sentido original, significa “a través de la apariencia.

Este trabajo es una reflexión sobre el viaje, como ejercicio de traspasar fronteras.

El soporte de la pintura es la luna de un coche. Estos cristales son un material reciclado que aportan al cuadro

su propia historia.

En la superficie de la luna, se dibujan de forma espontánea, las grietas creadas por accidente.

Estos dibujos aleatorios en el cristal, sirven como base para la pintura al óleo, un equilibrio de líneas y manchas.

El espacio en blanco (no pintado) es un espacio transparente, un vacío que integra el contexto en la obra.

Un espacio abierto al diálogo, que permite a la realidad circundante entrar en el interior del propio cuadro.

Desde el romanticismo, se abre la distancia con la realidad a través de filtros en el paisaje.

En esta obra existe un diálogo entre la melancolía y la ironía.

Gracias a la historia, al tiempo y a la distancia, logramos ahondar en las apariencias, traspasando fronteras.

A través del viaje conseguimos un cambio de perspectiva del paisaje, encontrando nuevos puntos de vista. Así mismo,

cambia nuestra percepción de un retrato a medida que fortalecemos los vínculos afectivos con él, construyendo desde

dentro, desde las experiencias y emociones.

Cada cuadro de esta serie es una ventana, el umbral por el que la mirada avanza hacia el espacio posible.