ALCANTARILLA
El agua es un medio. Un vector de fuerzas y procesos, de movimiento, electricidad, sonido, luz y calor.
«Alcantarilla» proviene de la palabra árabe «AlQánṭara», que significa «pequeño puente». Desde el año 4000 a. C., designa un sistema subterráneo de desagüe para el agua de lluvia y, más tarde, para las aguas residuales de las ciudades.
La importancia de estos canales suele ponerse de manifiesto solo en caso de catástrofe, cuando el agua recupera su curso natural. Las inundaciones ponen de manifiesto dónde se han urbanizado los cursos de agua y dónde se han subestimado los riesgos. En este contexto, la dimensión social de las infraestructuras se hace especialmente evidente. El cambio climático, la planificación urbanística y la desigualdad económica se entrelazan en el curso del agua.
Los puentes, los canales y las redes son también conceptos metafóricos e imágenes que representan las relaciones sociales. Estos conceptos encajan en la obra de Alexa Grande hasta la fecha. En su lenguaje visual, la artista alude a esos espacios fugaces o quebrados, a las grietas y huecos que se abren en estructuras aparentemente inmutables, y analiza las cualidades narrativas de estos artefactos arquitectónicos.
La conexión entre la superficie y el subsuelo se encuentra en la boca de alcantarilla. Es una abertura hacia el cuerpo, pero también el origen de la voz, el lenguaje y el canto. De la palabra «alcantarilla» se puede extraer la palabra «cantar». Al igual que el agua puede seguirse acústicamente a través de un desagüe, el sonido conduce a una caja de resonancia oculta y subterránea.
La interacción entre dos propuestas artísticas, las de Alexa Grande y Mark Matthes, sirve de puente entre perspectivas visibles e invisibles, técnicas y metafóricas, visuales y acústicas, internas y externas sobre la «Alcantarilla» y el agua como medio.